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El Pilar de Mantenimiento Planificado frente a las normas ISO y los BoK de certificación

Comité técnico The TPM Academy

ISO certifica sistemas, Bok para profesionales y el Pilar PM transforma el sistema para mejorar los resultados de empresa.

Cuando una organización busca un marco de referencia para mejorar su mantenimiento, las dos referencias que suelen aparecer primero son ISO 55001 y los Body of Knowledge (BoK) de certificaciones como el CMRP de SMRP. Ambas aportan un enorme valor, pero conviene entender que responden a necesidades diferentes. Ninguna fue concebida para resolver el mismo problema que aborda el Pilar de Mantenimiento Planificado.

ISO 55001 es, ante todo, una norma de sistema de gestión de activos. Define los requisitos que debe cumplir una organización para demostrar que dispone de un sistema estructurado y eficaz: política, objetivos, planificación, control operacional, gestión de riesgos, evaluación del desempeño y mejora continua. Su finalidad es establecer un marco común y verificable que permita certificar el sistema de gestión.

Precisamente porque debe ser aplicable a cualquier organización, la norma es deliberadamente genérica. Sus requisitos sirven tanto para una empresa ferroviaria como para una planta petroquímica o una compañía eléctrica. No pretende indicar cómo mantener un compresor, cómo optimizar un plan preventivo o cómo reducir las averías de una línea de producción. Ese nivel de detalle queda fuera de su alcance.

El propio Institute of Asset Management (IAM), impulsor del modelo conceptual que sustenta ISO 55001, reconoce esta limitación. La norma establece los requisitos mínimos que debe cumplir un sistema de gestión, pero no determina el grado de excelencia con el que dichos requisitos se aplican. Por esa razón el IAM desarrolló posteriormente sus modelos de madurez, con una escala de cinco niveles que permite valorar cómo de desarrolladas están realmente las prácticas de gestión de activos. En otras palabras, la norma responde a la pregunta «¿qué debe existir?», mientras que el modelo de madurez intenta responder «¿qué tan bien se está haciendo?».

Los Body of Knowledge siguen una lógica diferente. En el caso del SMRP, el BoK organiza el conocimiento profesional en cinco grandes dominios: negocio y gestión, fiabilidad del proceso de manufactura, fiabilidad de equipos, organización y liderazgo, y gestión del trabajo. Constituye una excelente referencia para definir las competencias que debe dominar un profesional y sirve como base para la certificación CMRP.

Sin embargo, tampoco pretende ser una metodología de implantación. Describe el conocimiento que debe poseer un especialista, pero no establece una secuencia práctica para diagnosticar el estado de una planta ni indica el orden en que deben abordarse las mejoras. Saber qué es un análisis de criticidad, un FMEA o un plan preventivo es muy diferente de disponer de un método para implantar esas herramientas de forma ordenada y sostenible.

Ahí es donde el Pilar de Mantenimiento Planificado aporta un enfoque claramente diferencial. Mientras ISO 55001 verifica la existencia de un sistema de gestión y el BoK acredita el conocimiento de las personas, el Pilar PM proporciona una metodología de transformación. Sus seis pasos constituyen una hoja de ruta para evolucionar progresivamente un sistema de mantenimiento, desde el diagnóstico inicial hasta la consolidación de un modelo preventivo robusto.

La diferencia fundamental es que cada uno de esos pasos se audita mediante evidencias obtenidas directamente en la planta: el estado de los equipos, la calidad de los datos, la eficacia de los estándares, el cumplimiento de los planes, la reducción de averías o la evolución de los indicadores. No se limita a comprobar que existen procedimientos; verifica que esos procedimientos generan resultados reales sobre los activos y sobre la organización.

Por ello, ISO 55001, los Body of Knowledge y el Pilar PM no compiten entre sí. Al contrario, se complementan. Una organización que ha desarrollado su sistema de mantenimiento siguiendo la secuencia del Pilar PM encuentra mucho más sencillo cumplir los requisitos de ISO 55001. Del mismo modo, los conocimientos evaluados en certificaciones como el CMRP adquieren una aplicación práctica inmediata cuando existe una metodología clara para implantarlos.

La diferencia está, en realidad, en la pregunta que responde cada enfoque. ISO 55001 y los Body of Knowledge responden a «¿cómo debería ser un sistema de gestión de activos maduro y qué conocimientos deberían poseer sus profesionales?». El Pilar de Mantenimiento Planificado responde a una cuestión mucho más operativa: «¿qué debo hacer, desde esta misma semana, para transformar el sistema de mantenimiento de mi planta?»

Existen, naturalmente, otros modelos de diagnóstico con una orientación práctica similar. Los modelos de madurez derivados de ISO 55000, como los desarrollados por el IAM o el GFMAM, evalúan el grado de desarrollo de una organización mediante entrevistas, revisión documental y análisis de evidencias. Comparten con el Pilar PM el objetivo de conocer el nivel de madurez, aunque su alcance es mucho más amplio, ya que abarcan todo el ciclo de vida del activo y no únicamente la función mantenimiento.

Por su parte, metodologías como la Fiabilidad Centrada en el Mantenimiento (RCM) o la Inspección Basada en Riesgo (RBI) aportan herramientas de enorme valor para definir estrategias de mantenimiento a partir de los modos de fallo y sus consecuencias. Sin embargo, normalmente se integran como herramientas técnicas dentro de determinadas etapas del Pilar PM y no como sustitutos de la metodología completa de transformación.

Quizá la mayor fortaleza del Pilar de Mantenimiento Planificado sea precisamente esa capacidad para construir, paso a paso, un sistema de mantenimiento cada vez más sólido. Cada etapa genera los estándares, los datos y el conocimiento necesarios para desarrollar la siguiente. Esa progresión no solo permite mejorar el mantenimiento preventivo actual, sino que crea la base de información que necesitarán las futuras aplicaciones de mantenimiento predictivo, inteligencia artificial, aprendizaje automático y analítica avanzada. Antes de que los algoritmos puedan aportar valor, la organización necesita datos fiables, procesos estandarizados y disciplina operacional. Y esos cimientos se construyen precisamente a lo largo de los seis pasos del Pilar PM.

En definitiva, las normas certifican sistemas, las certificaciones acreditan competencias y el Pilar de Mantenimiento Planificado transforma la forma en que una organización gestiona sus activos. Son enfoques complementarios, pero solo uno de ellos proporciona una hoja de ruta clara para convertir un sistema de mantenimiento convencional en un sistema preparado para afrontar los desafíos del mantenimiento inteligente; pero especialmente, tiene la misión de mejorar los resultados empresariales como principal propósito-

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