Fábricas Inteligentes
Humberto Alvarez Laverde. MBA por IESE Business School
Edward Deming, reconocido experto internacional en calidad manifestaba que realmente lo que permitirá crear una ventaja competitiva en una empresa es el “conocimiento profundo” que posee de sus operaciones, ya que podrá contará con argumentos suficientes para realizar predicciones futuras para actuar con mayor seguridad. Un conocimiento profundo de todos los detalles en todas las operaciones industriales le permitirá a la empresa realizar más rápidamente las transformaciones eliminando los despilfarros que se pueden presentar cuando una organización industrial pretende convertirse en un proveedor “mass customization”. A las fábricas que han logrado conservar y transferir el conocimiento que poseen actualmente y que están explorando la forma de desarrollar o adquirir nuevo conocimiento, se les ha llamado “fábricas inteligentes”. Se llaman “inteligentes”, debido a que en el trabajo se es consciente de la existencia de rutinas que pueden producir conocimiento, que en un principio es individual, pero con algunas ayudas, el conocimiento se transfiere a toda la organización. Estas fábricas aplican nuevas formas de aprendizaje, capitalizan la experiencia cotidiana, usan intensivamente el conocimiento actual y se emplean medios eficaces para la conservación y distribución del conocimiento en todas las áreas de la empresa.
Es evidente la conveniencia e importancia que el sistema Mass Costumization tiene para la sociedad actual, una sociedad que cada vez se siente más atraída hacia la digitalización y que no perdona atrasos en ningún campo. Sin embargo, este nuevo modo de vida no terminará para siempre con el trato personal y la conversación, que siguen siendo básicos, teniendo en cuenta que el mercado no se compone de productos ni de máquinas sino de personas.
Es necesario evolucionar la concepción sobre cómo se dirige una fábrica. Ha llegado el momento de reflexionar y actuar sobre cómo se va a erradicar la vieja creencia que una planta para que sea más productiva, el trabajador debe estar el máximo tiempo frente a los equipos productivos. No se le asigna un cierto tiempo al trabajador para que pueda analizar problemas, prepare gráficos o converse con su compañero sobre una posibilidad de mejora. El TPM como estrategia de mejora de la capacidad competitiva emplea numerosas rutinas de diálogo y conversación sobre la forma como avanza el área de trabajo. Estas actividades son imposibles en la mente de numerosos directivos industriales; esto no es productivo, es el comentario frecuente, ya que sería necesario disponer de más personal que se ocupe de los trabajos de producción, mientras otros hacen un trabajo que no “aporta valor”. Sin embargo, no se dan cuenta que este trabajo puede conducir a resultados superiores, debido al aporte en conocimiento que realizan los empleados a la transformación de las operaciones industriales. Los directivos de las áreas industriales tienen delante un reto importante de comprender y adaptarse a los nuevos modelos de trabajo fundamentado en el conocimiento, ya que es este recurso intangible el que le permitirá a las organizaciones ser viables en el futuro.
Humberto Alvarez Laverde – Director The TPM Academy
