Valoramos el grado de madurez de su empresa y fábrica para preprar la toma de decisiones en el diseño de la estrategia de implantación de pilares y desarrollo de cultura de excelencia con TPM. Valoramos tanto los aspectos técnicos y la cultura organizacional para definir un plan de desarrollo armónico.
Construimos una red sólida de líderes en producción, mantenimiento, calidad e ingeniería. Acompañamos el desarrolla competencias técnicas, visión sistémica y liderazgo práctico, asegurando que el TPM deje de ser un proyecto y se convierta en una capacidad organizacional sostenible.
Acompañamos a directores de planta y líderes industriales en el desafío de alinear la estrategia operativa con la transformación cultural que exige el TPM. A través de un proceso de coaching ejecutivo de alto nivel, fortalecemos la toma de decisiones, el liderazgo de equipos y la capacidad de sostener resultados en entornos complejos

Los procesos fundamentales, o pilares, del TPM son actividades de gestión industrial especializadas diseñadas para eliminar y prevenir las causas específicas de los problemas que dificultan alcanzar altos niveles de productividad en las operaciones industriales. Estos pilares fueron desarrollados por el JIPM (Japanese Institute of Plant Maintenance) para facilitar la introducción sistemática del TPM en una organización.
La metodología sugerida por el JIPM para implementar los pilares se ha perfeccionado a lo largo de más de cuatro décadas de práctica industrial en diversos sectores. Esta metodología sigue una lógica técnica orientada a mejorar la maquinaria y los procesos mediante la aplicación de los pilares y pasos correspondientes.
Cada pilar utiliza métodos especializados que se introducen de forma gradual a medida que avanza la implementación de cada paso. Una de las características que hace efectiva la metodología propuesta por el JIPM son las auditorías recomendadas, que recopilan las prácticas necesarias para alcanzar los objetivos previstos. Estas auditorías funcionan como guías útiles para asegurar una implementación ordenada y eficaz del TPM.
Las soluciones tecnológicas por sí solas no son suficientes para mejorar los resultados empresariales. Gestionar plantas de producción altamente eficientes requiere un cambio en los hábitos de trabajo, especialmente aquellos heredados de la era del mando y control. Prácticas como la gestión autónoma en planta, la gestión visual, la estandarización, el control autónomo de los procesos, la cultura de calidad de la información y la resolución de problemas forman ahora parte del nuevo enfoque de gestión operacional.
El TPM es una herramienta clave para introducir nuevas prácticas y competencias que contribuyen a construir una nueva cultura de trabajo. Aprender a delegar y
empoderar al personal operativo (autonomía) para que, por ejemplo, realice inicialmente tareas de mantenimiento simples, genera una nueva
disciplina de autoformación y desarrollo personal. Esto resulta útil para la introducción de conceptos técnicos y organizativos más avanzados.
El TPM facilita el desarrollo de nuevos comportamientos y ayuda a generar conciencia, un paso necesario para la transformación cultural.

Los procesos de gestión integrados en el sistema TPM tienen como objetivo mejorar tanto la eficiencia como la calidad de la gestión. Las siguientes cinco prácticas son características de las organizaciones con amplia experiencia en TPM:
Establecimiento de objetivos ambiciosos: Definir objetivos de mejora de alto impacto en las operaciones industriales.
Gestión de prioridades: Permite la integración de los esfuerzos de todos los empleados de la organización para alcanzar los objetivos establecidos mediante el proceso de despliegue de la política (Hoshin Kanri). Su objetivo es asegurar el compromiso en todos los niveles de la organización para lograr dichos objetivos.
Gestión Visual: Actividad utilizada para evaluar el progreso hacia los objetivos. La gestión visual emplea dos métodos altamente efectivos: el uso de paneles de gestión visual y las sesiones de planificación de acciones previamente discutidas.
Capacidad de movilización de la dirección: Se refiere a las competencias de liderazgo necesarias para involucrar a los empleados en la consecución de los objetivos previstos.
Mejora continua: Fomentar una cultura de mejora continua en la que todos los empleados participen activamente en la identificación y resolución de problemas, promoviendo así la innovación y la eficiencia en todos los procesos.