Doce pasos para implantar TPM
Los 12 Pasos del TPM: Guía Detallada para una Implantación Exitosa
Preparó: Humberto Alvarez Laverde
Proceso para implantar TPM siguiendo los pasos desarrollados originalmente por el Instituto japonés de mantenimiento de plantas (JIPM) y homologados por el British Standard Institute (BSI). Este estándar en poco tiempo se convertirá en un nuevo estándar ISO
Los 12 Pasos del TPM: Guía Detallada para una Implantación Exitosa
La actividad del TPM (Mantenimiento Productivo Total) se desarrolla a través de doce etapas claramente definidas que, en su conjunto, conforman un camino estructurado hacia la excelencia operacional. Estas doce etapas se agrupan en cuatro grandes fases: la fase de preparación, el kick-off o puesta en marcha, la fase de introducción e implementación, y finalmente la fase de consolidación. Un aspecto especialmente importante para el éxito en la fase de introducción e implementación es la profundización de la comprensión del TPM por medio de la fase de preparación antes del kick-off. Según la empresa que desarrolle la actividad TPM, algunas etapas pueden implantarse en un orden distinto, y aunque aquí se sugiere una división en etapas con énfasis en la puesta en marcha de los subcomités y en el análisis de las pérdidas, no existen diferencias en lo que se refiere al trabajo práctico entre esa secuencia y la secuencia tradicional. Cada empresa debe definir el contenido más adecuado para cada etapa, pero el objetivo final permanece invariables: lograr cero averías, cero defectos y cero accidentes mediante la participación de todos los trabajadores.
Paso 1: Declaración de la Decisión de Implantación y Establecimiento del Comité y la Secretaría de Implementación
El primer paso consiste en dar inicio formal a la actividad del Comité de Implementación en la dirección de la empresa o en la reunión de gestores de la planta. En este momento, la alta dirección debe hacer la declaración de introducción de la actividad TPM, y de ser posible, es deseable que esa declaración se haga directamente a todos los empleados, transmitiendo así el compromiso visible y decidido de la cúpula directiva. En cuanto al Comité de Implementación, en lugar de crear un nuevo organismo, se puede asignar a la reunión gerencial o de la planta la función de tomar las decisiones sobre el TPM, lo que facilita la integración de la actividad en la estructura existente y evita duplicidades innecesarias.
Entre los miembros del Comité, se debe elegir al responsable de la Secretaría de Implementación, a quien se delegará la gestión de la actividad TPM en su totalidad. Para este cargo, se debe elegir alguien de confianza de la alta dirección y del comité de implementación, y es necesaria una intensa comunicación para que el TPM avance según los propósitos de la empresa o planta. La estructura típica de este comité incluye un coordinador, que suele ser el presidente de la empresa o gerente general de la planta, junto con directores o gerentes de departamento, miembros y el responsable de la Secretaría de Implementación. Profundizar la comprensión acerca del contenido de la actividad, teniendo como centro al responsable de la Secretaría de Implementación, es una tarea fundamental en esta etapa inicial.
Paso 2: Definición de las Directrices de la Actividad, Metas e Ítems Prioritarios
En esta segunda etapa, el Comité de Implementación elabora la estrategia básica de la actividad según el plan empresarial. Para que la actividad esté en conformidad con el plan administrativo, se definen las directrices, metas y prioridades de la actividad de TPM de la empresa o de la planta en su conjunto, en base a su plan administrativo de mediano plazo o plan administrativo anual. Este proceso constituye, además, una reevaluación del plan administrativo, pues al definirse concretamente lo que se desea fortalecer y de qué manera frente a los más variados temas, se hace más armonioso el desglose de las metas para cada pilar en el piso de fábrica.
La definición de las directrices implica analizar tanto el ambiente exterior como el ambiente interno de la organización. Entre las circunstancias del mercado que suelen considerarse están el inicio de nuevos productos a tiempo y efectivo, la respuesta flexible de acuerdo con la tendencia de la demanda, la reducción de los precios, el aseguramiento de un alto nivel de calidad y la conservación de los recursos y ahorro de energía. Por otro lado, las circunstancias internas típicas incluyen el aumento de los problemas en producción y calidad debido a las frecuentes averías del equipo, el deterioro del equipo por sobrecarga de operaciones, el incremento del número de equipos que presentan puntos débiles en el diseño, la falta de conocimientos y formación acerca del control del equipo por parte de los operarios, y el bajo estado de ánimo de los operarios en las responsabilidades respecto a la operación.
La política básica que suele derivarse de este análisis es lograr cero averías, cero defectos y cero accidentes gracias a la introducción del TPM con la participación de todos los trabajadores, quienes a su vez deben contribuir en la mejora de la eficacia general de los equipos y en la reducción de costos. Los puntos clave que se definen como prioritarios incluyen la reducción de las averías en los equipos, la reducción del tiempo de espera y configuración, el uso efectivo de los equipos existentes, el manejo preciso de los equipos, herramientas y plantillas, la promoción de la conservación de los recursos y del ahorro de energía, y la formación e instrucción de los recursos humanos. La definición de las metas para cada ítem del PQCDSM (Productividad, Calidad, Costo, Entrega, Seguridad y Medio Ambiente) se realiza en base a las metas empresariales, y posteriormente se definen los ítems de especial importancia para la consecución de las metas.
Paso 3: Inicio de la Actividad de los Subcomités
El tercer paso consiste en poner en marcha los ocho pilares o los subcomités de las actividades necesarias. Para gestionar los pilares del TPM se deben organizar los subcomités, cuyos miembros vendrán de los departamentos que tienen relación con aquella actividad. Es fundamental comprender que el subcomité no es una organización formal, sino una comisión de estudios: sus miembros siguen vinculados a los puestos de trabajo a los que siempre pertenecieron y se reúnen periódicamente. En cuanto a los aspectos administrativos, los miembros de la Secretaría de Implementación participan en la reunión y la respaldan. Además, se asigna una persona de nivel jerárquico superior que será el líder del subcomité y se responsabilizará de esa actividad.
Cada subcomité debe estudiar el método de implementación, las metas y los planes de la actividad. Los pilares típicos que suelen organizarse como subcomités incluyen la Mejora Específica, el Mantenimiento Planificado, el Mantenimiento Autónomo, la Educación y Entrenamiento, el Control Inicial, el Mantenimiento de la Calidad, la Mejora del Servicio, la Seguridad e Higiene, y las 5S. El líder de cada subcomité debe profundizar su comprensión sobre su pilar por medio del estudio de la literatura especializada y la participación en cursos sobre el tema. Después del arranque del subcomité, se deben realizar reuniones de estudios bajo la dirección del líder con objeto de profundizar la comprensión de los miembros del equipo.
La función del subcomité consiste en elaborar el plan de implementación del respectivo pilar y orientar cada departamento en la ejecución de la actividad, apoyando la organización de la empresa o planta en su totalidad. Además, es recomendable preparar el tablero de actividades de cada pilar y exponerlo en un sitio donde los empleados puedan verlo fácilmente y puedan tener una clara visión sobre la marcha de las actividades de cada subcomité. La comunicación visual se convierte así en una herramienta clave para mantener el impulso y la transparencia en toda la organización.
Paso 4: Actividad Modelo en la Etapa de Introducción
En esta etapa se desarrolla la actividad modelo, definiendo el área piloto y el tema de actividades en lo que se refiere al mantenimiento autónomo y a la mejora específica, además de profundizar la comprensión sobre el método de trabajo. Se debe desarrollar la actividad y definir el equipo piloto conformado por integrantes del Comité de Implementación, la Secretaría de Implementación, los Subcomités y los encargados del área piloto. Asimismo, se debe divulgar en toda la empresa la información sobre la actividad.
El proceso de la actividad modelo sigue cinco pasos fundamentales: primero, la definición del área piloto, los temas y los miembros del equipo; segundo, la definición del plan y las metas de la actividad piloto; tercero, el análisis de pérdidas del área piloto o de las pérdidas relacionadas con el tema; cuarto, la ejecución de la actividad piloto; y quinto, la evaluación de la actividad piloto mediante la elaboración del informe de la situación. En el programa de TPM, por lo general se profundiza la comprensión del contenido del trabajo por medio de la actividad modelo de cada pilar en el piso de fábrica.
Al iniciar la actividad, se define como objeto una pequeña área, espacio o fenómeno, se aplica en la práctica la metodología o el desarrollo en etapas del TPM y se crea un ejemplo de caso de éxito. Mediante ese proceso de actividad concreta in loco se aclaran las dudas y se crean los procedimientos para la ejecución del programa. Las etapas 1 a 3 del mantenimiento autónomo y la mejora específica son especialmente importantes, por lo que en la etapa de preparación se debe realizar la actividad modelo con la participación de la alta dirección, de las personas de nivel jerárquico más elevado y de los miembros de los subcomités. Aunque se tarde bastante tiempo en su realización, esa actividad piloto debe convertirse en modelo para los empleados que seguirán sus pasos, y debe presentarse el contenido de la actividad a los empleados por medio del kick-off y programas de capacitación para que todos puedan entender lo que debe hacerse.
Paso 5: Entrenamiento de los Empleados hacia la Introducción
La quinta etapa se centra en el entrenamiento de los empleados hacia la introducción del TPM. Este entrenamiento se estructura en varios niveles. Para la alta dirección, los gerentes y los responsables de la implementación, se realiza un entrenamiento de la etapa inicial del TPM que tiene por objeto la toma de decisión de implantación o la definición de la estrategia básica, aprovechando los costos externos, la literatura y las informaciones de otras empresas o plantas. Para los subcomités, cada uno recibe de los responsables de la implementación o del consultor externo un entrenamiento específico sobre su pilar, aprovechando también los costos externos. Para los operadores del piso de fábrica, el entrenamiento tiene como tema central la importancia y el desarrollo del mantenimiento autónomo, el entrenamiento sobre seguridad, el mantenimiento sencillo como limpieza y lubricación, y las mejoras, contando con el apoyo del departamento de mantenimiento. Como actividad general de entrenamiento, se dispone de informaciones sobre el TPM en boletines internos de la empresa y, en paralelo, se visitan empresas que produjeron importantes resultados para estudiar e intercambiar informaciones, aprovechando también la actividad modelo de la etapa introductoria como herramienta para educación.
Antes del kick-off se debe capacitar a los operadores del piso de fábrica. La capacitación necesaria en ese momento es sobre las tres primeras etapas del mantenimiento autónomo. Es necesario que el subcomité de mantenimiento autónomo, la Secretaría de Implementación y el departamento de mantenimiento cooperen mutuamente en la realización de ese trabajo. Si en ese entonces ya se puso en marcha el pilar de educación y entrenamiento, se recomienda que sea él el que coordine el trabajo de capacitación. Tienen una importancia especial los entrenamientos sobre seguridad, utilización de herramientas y lubricación. La clave para el éxito es adoptar como una premisa el nivel actual de la empresa y capacitar para evitar trastornos para la actividad.
Paso 6: Elaboración del Plan Piloto
La sexta etapa consiste en la elaboración del Plan Piloto, que servirá como documento rector para la ejecución de la actividad modelo y posteriormente para la expansión del TPM a toda la organización. Este plan debe recoger de manera detallada los objetivos, las metas, los recursos, los responsables y el cronograma de la actividad piloto, así como los mecanismos de seguimiento y evaluación. El Plan Piloto se convierte en el instrumento que permite pasar de la teoría a la práctica, estableciendo claramente qué se va a hacer, quién lo va a hacer, cómo se va a hacer, cuándo se va a hacer y con qué recursos se cuenta.
La elaboración del Plan Piloto debe realizarse de manera participativa, involucrando a los miembros del Comité de Implementación, la Secretaría de Implementación, los subcomités y los encargados del área piloto. Es fundamental que el plan incluya tanto los aspectos técnicos de la actividad como los aspectos humanos y organizativos, prestando especial atención a la formación y capacitación de las personas involucradas. El Plan Piloto debe ser lo suficientemente detallado como para guiar la acción, pero también lo suficientemente flexible como para adaptarse a las circunstancias cambiantes que puedan surgir durante su ejecución. Una vez elaborado, el Plan Piloto debe ser presentado y aprobado por el Comité de Implementación antes de su puesta en marcha.
Paso 7: Análisis del Árbol de Pérdidas (Análisis de los Temas de Mejora)
Antes del kick-off es necesario hacer un análisis de las pérdidas y realizar los preparativos para la investigación y gestión de pérdidas. Las pérdidas se clasifican por tipos, utilizando el árbol de pérdidas, y deben medirse en valores monetarios. Al tener como objeto la reducción de costos o el aumento de la facturación, se recomienda hacer la evaluación monetaria en base a la cantidad de dinero y conocer el total de pérdidas. El árbol de pérdidas es una herramienta visual que permite descomponer las pérdidas en la estructura de ganancia y las pérdidas en el balance, facilitando así su identificación y cuantificación.
El procedimiento para el análisis de pérdidas sigue cinco pasos fundamentales. Primero, se define el área modelo o el alcance del análisis de pérdidas. Segundo, se hace el análisis completo de las inconformidades del área por medio de informaciones recolectadas in loco o datos del pasado. Tercero, se organizan y clasifican las inconformidades encontradas y se definen los tipos de pérdidas, utilizando como referencia las dieciséis grandes pérdidas del área de producción. Cuarto, se realiza un nuevo estudio en base a la definición de pérdidas y se calcula el total de pérdidas. Quinto, se hace continuamente el estudio completo de las pérdidas y se desarrolla el registro de los temas de mejora específica.
Para investigar las pérdidas en un determinado sitio de trabajo es necesaria la colaboración de los empleados de ese sector, por lo que es bueno buscar desde el inicio involucrar el mayor número posible de personas y realizar la investigación en un área bastante amplia. Las pérdidas detectadas las gestiona el pilar de mejora específica como temas de mejoras por desarrollar. El árbol de pérdidas típico incluye, en la estructura de ganancia, las pérdidas en el flujo que abarcan facturación, costo de producción (costo directo de producción y costo indirecto de la planta), deterioro del inventario, quejas, ventas y gestión, y logística. En el balance, se incluyen las pérdidas por finanzas, activos (exceso de inventario, activo ocioso, inversión en equipos, bienes inmuebles) y créditos. La correcta identificación y cuantificación de estas pérdidas permite priorizar los esfuerzos de mejora y establecer las metas concretas de reducción.
Paso 8: Kick-Off (Puesta en Marcha)
Antes del inicio efectivo de la actividad, la alta dirección realiza el kick-off. Para la ceremonia de kick-off, además de los empleados, se invitan las empresas coligadas, colaboradoras y clientes, y se solicita a todos que colaboren en la actividad que se realizará posteriormente. Con ocasión del kick-off es bueno que la alta dirección declare la decisión y el compromiso. Además, mediante la presentación en detalle del contenido de la actividad realizada en la etapa de preparación, se puede conducir a los participantes de la ceremonia hacia una comprensión más profunda sobre el TPM.
Las principales actividades que tienen lugar con ocasión del kick-off incluyen la declaración del kick-off y la decisión de implantación por parte de la alta dirección, la explicación de las directrices básicas, los temas prioritarios, las metas y el plan piloto, la presentación de la estructura de implementación y los líderes, la explicación del plan de implementación por parte de los comités, y el informe de resultados de la actividad modelo y el análisis de pérdidas. Entre los puntos que requieren especial atención se encuentran la invitación a empresas relacionadas o colaboradoras para solicitar su cooperación, y el deseo de que la participación sea total. El kick-off representa el momento simbólico en que la organización entera se compromete públicamente con la actividad TPM, marcando el final de la fase de preparación y el inicio de la fase de introducción e implementación.
Paso 9: Actividades en las Áreas de Producción
Una vez realizado el kick-off, comienzan las actividades en las áreas de producción, que constituyen el corazón de la implantación del TPM. En esta etapa se despliegan los pilares de mantenimiento autónomo, mantenimiento planificado, mejora específica y control inicial, entre otros, aplicándose en el piso de fábrica los procedimientos y metodologías desarrollados durante la fase de preparación. El mantenimiento autónomo implica que los operarios asumen la responsabilidad del cuidado básico de sus equipos, realizando tareas de limpieza, lubricación, ajuste y inspección, mientras que el mantenimiento planificado se encarga de las intervenciones más complejas y especializadas. La mejora específica se centra en la eliminación de las pérdidas identificadas en el análisis del árbol de pérdidas, y el control inicial asegura que los nuevos equipos y productos se introduzcan de manera óptima desde el punto de vista del mantenimiento y la operación.
Durante esta etapa, las actividades se desarrollan de manera progresiva, comenzando por el área piloto y expandiéndose posteriormente al resto de las áreas de producción. Se establecen los estándares de operación y mantenimiento, se implementan las rutinas de inspección y se capacita a los operarios en las nuevas responsabilidades que asumen. El papel de los subcomités es fundamental, pues proporcionan orientación técnica y apoyo metodológico a las áreas de producción, mientras que la Secretaría de Implementación coordina y da seguimiento al avance de las actividades. La comunicación visual, a través de tableros de gestión, permite que todos los empleados conozcan el estado de avance de los indicadores y se involucren activamente en la mejora continua.
Paso 10: Actividades en las Áreas Administrativas
El décimo paso extiende la actividad TPM a las áreas administrativas, reconociendo que la excelencia operacional no se limita al piso de fábrica sino que abarca toda la organización. En esta etapa se aplican los principios del TPM a los procesos administrativos, identificando y eliminando las pérdidas en las actividades de oficina, tales como el tiempo de espera, la duplicidad de tareas, los errores en la documentación, la falta de información oportuna y la ineficiencia en los flujos de trabajo. El objetivo es mejorar la eficacia y eficiencia de los procesos administrativos que dan soporte a la producción, asegurando que la información, los materiales y los servicios lleguen de manera oportuna y con la calidad requerida.
La aplicación del TPM en las áreas administrativas implica adaptar las metodologías y herramientas a las particularidades de estos entornos, donde las pérdidas son a menudo menos visibles que en el piso de fábrica pero igualmente significativas. Se trabaja en la estandarización de procesos, la eliminación de actividades que no agregan valor, la mejora de la comunicación interdepartamental y la creación de indicadores que permitan medir el desempeño de los procesos administrativos. Los subcomités de mejora específica y de mantenimiento de la calidad juegan un papel importante en esta etapa, apoyando a las áreas administrativas en la identificación y solución de sus problemas. La integración de las áreas administrativas en la actividad TPM es esencial para lograr una verdadera transformación organizacional y asegurar que los resultados obtenidos en producción se sostengan en el tiempo.
Paso 11: Confirmación de los Resultados de la Actividad TPM y de la Actividad Empresarial
La undécima etapa se centra en la confirmación de los resultados obtenidos tanto en la actividad TPM como en la actividad empresarial en su conjunto. Este paso implica la medición y evaluación sistemática de los indicadores establecidos en las etapas anteriores, comparando los resultados alcanzados con las metas definidas y analizando las causas de las desviaciones. Se evalúan los resultados en las dimensiones del PQCDSM (Productividad, Calidad, Costo, Entrega, Seguridad y Medio Ambiente), así como el impacto de la actividad TPM en los resultados financieros de la empresa, tales como la reducción de costos, el aumento de la facturación y la mejora de la rentabilidad.
La confirmación de los resultados no se limita a la simple comparación de cifras, sino que implica un análisis profundo de las lecciones aprendidas, identificando qué funcionó bien y qué aspectos requieren ajustes. Se documentan las mejores prácticas y se estandarizan los procedimientos exitosos, asegurando que los logros alcanzados se consoliden y se extiendan a toda la organización. Los resultados de esta evaluación sirven como insumo para la planificación del siguiente ciclo de mejora, estableciendo nuevas metas y prioridades. La alta dirección juega un papel clave en esta etapa, revisando los resultados y renovando su compromiso con la actividad TPM, reconociendo los logros alcanzados por los equipos y estableciendo las directrices para la siguiente fase de consolidación.
Paso 12: Desafío al Premio TPM de Excelencia
El duodécimo y último paso consiste en el desafío al Premio TPM de Excelencia, que representa el reconocimiento externo a los esfuerzos y logros alcanzados en la implantación del TPM. Este paso implica someter la actividad de la empresa a una evaluación externa realizada por un organismo reconocido, que verifica el cumplimiento de los estándares de excelencia en la gestión del mantenimiento productivo total. La preparación para este desafío implica una revisión exhaustiva de todos los aspectos de la actividad TPM, desde la estructura organizativa y los procedimientos hasta los resultados obtenidos y la cultura organizacional desarrollada.
El desafío al Premio TPM de Excelencia no es un fin en sí mismo, sino un medio para asegurar que la actividad TPM se mantenga en un proceso de mejora continua. La evaluación externa proporciona una perspectiva objetiva sobre el estado de la actividad y permite identificar áreas de oportunidad que podrían no ser evidentes desde dentro de la organización. Además, el reconocimiento externo contribuye a fortalecer el compromiso de todos los empleados con la actividad TPM y a posicionar a la empresa como referente en su sector. La aplicación para el Premio de Excelencia TPM permite evaluar los resultados de las actividades TPM y sirve como un mecanismo de validación y consolidación de la cultura de excelencia operacional. Superar este desafío implica no solo haber alcanzado resultados sobresalientes en términos de eficiencia y calidad, sino también haber desarrollado una organización capaz de sostener y mejorar continuamente esos resultados a lo largo del tiempo.
La implantación exitosa de los doce pasos del TPM requiere un compromiso sostenido de la alta dirección, la participación activa de todos los empleados y una visión de largo plazo que trascienda los resultados inmediatos. Cada paso se construye sobre los anteriores, creando una base sólida sobre la cual se sustenta la excelencia operacional. La clave del éxito radica en comprender que el TPM no es simplemente un conjunto de técnicas o herramientas, sino una filosofía de gestión que transforma la manera en que la organización aborda sus operaciones y su relación con las personas y los equipos.
